Capacidad y distancia de frenado

La capacidad y la distancia de frenado dependen de las distintas situaciones de marcha y del estado de la calzada.

La efectividad de los frenos depende considerablemente del grado de desgaste de las pastillas de freno. El desgaste de las pastillas de freno depende, en gran medida, del uso del vehículo y del estilo de conducción. Si utiliza su vehículo frecuentemente en tráfico urbano y recorridos breves, o bien conduce deportivamente, le recomendamos que acuda regularmente a un Servicio Técnico, antes de lo previsto en el Plan de Asistencia Técnica, para que comprueben el grosor de las pastillas.

Si conduce con frenos mojados, como por ejemplo, al atravesar zonas de agua, en días de fuerte lluvia o incluso después de lavar el coche, el efecto de los frenos se verá influenciado negativamente por estar mojados o incluso helados (en invierno) los discos de freno: En este caso, habrá que frenar repetidas veces hasta que los frenos se “sequen”.

El líquido de frenos debe cambiarse cada dos años como mínimo. Si el líquido de frenos está muy usado y se somete el freno a grandes esfuerzos, puede ser que se formen burbujas en el sistema de frenos, perjudicando la capacidad de frenado.

¡ATENCIÓN!

Las anomalías en el sistema de frenos y las distancias de frenado más largas aumentan el peligro de sufrir un accidente.

  • Las pastillas de freno nuevas deben asentarse primero, por lo que en los primeros 200 km no ofrecen todavía una fricción óptima. Esta capacidad de frenado, ligeramente reducida, se puede compensar pisando con mayor fuerza el freno. Lo cual también es válido cuando sea necesario cambiar más adelante las pastillas.
  • En caso de frenos mojados o helados y al circular por calzadas rociadas con sal puede verse disminuida la eficacia de la frenada.
  • En pendientes los frenos se solicitan excesivamente y se recalientan rápido. Antes de bajar una pendiente prolongada muy pronunciada, reduzca la velocidad y cambie a una marcha o gama (según el caso) más corta. De esta forma aprovecha la acción del frenomotor y alivia los frenos.
  • No “haga patinar” los frenos, pisando ligeramente el pedal. Un frenado constante provoca el recalentamiento de los frenos y alarga la distancia de frenado. En lugar de ello, frene a intervalos.
  • No circule con el motor parado. La distancia de frenado aumenta considerablemente, cuando el servofreno no está activo.
  • Si el líquido de frenos pierde su viscosidad y se somete el freno a grandes esfuerzos, pueden formarse burbujas de vapor en el sistema de frenos. Como consecuencia queda reducida la efectividad de los frenos.
  • Los alerones delanteros que no sean de serie o presenten desperfectos pueden repercutir negativamente en la ventilación de los frenos y provocar un recalentamiento de los mismos. Antes de la compra de accesorios hay que observar las indicaciones correspondientes →, “Modificaciones técnicas”.
  • Si uno de los circuitos del sistema de frenos dejase de funcionar, la distancia de frenado aumenta considerablemente. Acuda inmediatamente a un taller especializado y evite recorridos innecesarios.
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